04 septiembre 2011

Cuentos de nunca acabar







Un ejército de niños silenciosos camina hacia el combate,
mambrús de un guerra callada y verdadera,
juguetes de mercados
que arman de muerte sus ojos
y sus manos.



Niñas putas,
pechos corrompidos en turísticos tugurios,
pequeñas princesas de pubis humillados
entre las manos de hombres honorables que braman su hipócrita decencia
en las asambleas vecinales de chalets adosados,
en las asociaciones de los buenos padres preocupados.



Cenicientas sin zapatos tejen ropa a un euro en talleres clandestinos
por un pocillo de caldo
¡disfrute usted de las últimas modas en calzado deportivo!,
¡barato, barato!, ¡para el caballero, para la señora, para el joven alumno de postgrado!,
¡bonito, bonito!, ¡jogging a buen precio en el gimnasio!



Pulgarcitos sin pan,
dedos menudos buceando entre diamantes
en cuevas oscuras
sin aire,
sin amor
sin paga
con hambre.



No permitamos que crezcan:
su juventud será nuestro infierno,
su venganza, el justo castigo a nuestro silencio.




Imagen: Katlove


21 agosto 2011

Tardes marchitas







Se me van las tardes sin sentir,
al galope de batallas perdidas de antemano,
aupada a un compás que me marca las ausencias,
a un sexo de caricias mudo,
solo un cuerpo entre tus manos ciegas.

Caballo loco son mis días,
búho sabio en mis ocasos,
y, en las noches que me buscas,
fiera maltrecha,
bestia sin alma que se sacia en un agua turbia.

Luego, la nada,
el sueño,
los pies colgando,
la risa de Arlequín rota en la cara.

Se me van.
Se me van las tardes sin sentir.






Imagen: Luis Vence

29 junio 2011

Deseo






¡Aire, aire!
que me abrace el aroma de la tierra mojada


¡Aire, aire!
que se evapore la viscosa vanidad de ese fatuo petimetre,
que se oculten en sus cuevas
(todo falso, todo escena)
sus vedettes de movierecord


¡Aire, aire!
que escape la oscura rata que guardé en mi topera
que huya a su madriguera
que le guíe la luna llena


¡Aire, aire!
que vuele el vampiro que ama mordiendo
que le atropelle la noche
que le encierren en sus negras sábanas
que le amordacen con nudos prietos sus sogas ásperas


¡Aire, aire!
que me bese el aire.




Imagen: Tina Modotti

27 junio 2011

Recuerda, cuerpo... / Konstantino Kavafis







Recuerda, cuerpo, no solo cuánto fuiste amado,
no solamente en qué lechos estuviste,
sino también aquellos deseos de ti
que en los ojos brillaron
y temblaron en las voces - y que hicieron
vanos los obstáculos del destino.
Ahora que todos ellos son cosa del pasado
casi parece como si hubieras satisfecho
aquellos deseos - cómo ardían,
recuerda, en los ojos que te contemplaban;
cómo temblaron por tí, en las voces, recuerda, cuerpo.




Imagen: Guilles Berquet

06 junio 2011

Hay una niña que llora en un rincón






Hay una niña que llora en un rincón

lágrimas perennes,

oscuros crisantemos,
desvalidos pétalos germinando en una tierra sombría

flores negras

que brotaron en el polvo impío y borroso de un pecado oculto.



Hay una niña que llora en un rincón,
muñeca rota extendiendo su pequeña mano en la esquina fría,
frágil porcelana acurrucada en un rincón,
dedos tiernos que se pierden en una guarida

sin hadas
ni calabazas
ni príncipes
ni dioses.



Llora, pequeña, llora,
que solo me queda tu lejano llanto
en las horas frías de este anochecer temprano.



Imagen: Liliana Sanches

27 mayo 2011

Acrónimo en Oniria







Ayer te soñé, hombre sin rostro de nombre extraño

y eras

Luna nueva, aura sacra iluminando mi negra sábana

y era

Piedra sólida tu cuerpo, tierra firme entre mi bruma

y eras

El ánima quieta, serena, oración de los que no saben pecar

y eran

Rumbo firme tus manos prietas que me acariciaban sin rozarme

y eras

Jinete solo de tus actos, ternura para los míos.




Ayer te soñé, hombre sin rostro de nombre extraño

y fuiste

Sombra luminosa en mi lecho angustiado.




Imagen: Man Ray


19 mayo 2011

Las malas palabras







Dos puntos y seguido. Dos puntos y aparte.
Solo cuatro frases
simples frases que me carbonizaron para siempre las entrañas
(hay un momento en el camino en el que nada podrá ya sorprendernos).

Luego, me maquillé cuidadosamente. Los dedos temblorosos
los ojos secos
en los párpados aún escritas las malas palabras
en la boca un rictus de amargura,
llené aquella guarida con aromas de marihuana
tu casa,
(esa que tanto proteges de los malos olores)
y dije adiós.

Cerré una puerta. Luego otra,
recogí mi pequeña maleta
pequeña. De mercadillo
roja. De ocasión
y ambas nos fuimos calle abajo
(aceras de azahar y sabores agrios).

Después, escribí una carta.

Mucho después, este mal verso.






Imagen: Haleh Bryan

10 mayo 2011

En el país de la Desmemoria






En el país de la Desmemoria los justos son sapos que,
cubiertos de togas negras,
escriben,
incansables,
en un libro eternamente blanco

mientras, sobre los cadáveres aún vivos,
aún latiendo,
agujereadas las calaveras de los que fueron los últimos románticos,
especulan los ladrones de guante blanco y raquetas en las manos,
trileros bañados en aromas exquisitos plantan crisantemos en macetas de ornamento,
y orinan bajo nuestros cipreses los perros de esmoking y sedas.

En el país que olvidó recordar se rompieron las banderas,
envejecieron las canciones,
(y sus voces),
y enfermaron de muerte las ilusiones.

En el país de la Desmemoria ya no quedan locos,
solo guardianes cuerdos vagan
entre desiertos de polvo y huesos.



Imagen: René Magritte

03 mayo 2011

LLegué a tí






LLEGUÉ A TI
(aventurera que había permitido que nadie la quisiera),
prendida a un baúl de desamparo,
una voz de anhelos infantiles,
un fondo de puta barata
y un perfume de los caros,
y tú,
maestro en cálculo de voluntades,
abriste la puerta de hielo y fuego que cobija
el oscuro viaje hacia las noches raras,
esas,
donde solo soy un cuerpo que se envuelve en el olor,
blasfemo,
salvaje,
de tu sexo entre mis dedos.




(De: Fanny Herrera, en "Erato bajo la piel del deseo. Antología de poesía erótica", coord. Pura Salceda, ed. Sial, 2010)




Imagen: Laura Hartley

25 abril 2011

Tú. Tu nombre






Tú.
Tu nombre.
Tú.

En el mapa que dejó tu humedad
recreo en mi lecho tu nombre.

Tú.
Tu nombre.
Tú.

¿por qué tú,
tu nombre
es el pecado?

¿y tú
la penitencia?

porque

tu nombre
es mi infierno.




Imagen: Daphna

17 abril 2011

No me culpes / Raquel Garzón






No me culpes:
vi luz en tu alma y entré...
Es cierto,
no toqué timbre,
no golpeé.
Supuse que esperabas mi llegada.
Lo siento.
Si prejuzgué,
fue sin mala intención,
debes creerlo.

Como sea, estoy aquí:

prepárate.





Imagen: Hiroshi Watanabe

09 abril 2011

Salve Regina

Así sucedió que el desierto fue su hogar
y las bestias sus guardianes,
y una cueva su refugio,
y allí,
postrada ante las criaturas de la noche,
desnuda de héroes,
libre del primer hombre,
Lilith sucumbió a su destino.






Y sobre la arena edificó su patria,
y ni ángel, ni espada, ni paraísos domados pudieron detenerla,
pues había hecho del áspid su alimento,
de la luna su dios,
y del vampiro su amante.

(Libro de Lilith, cap.2, vss.1 y 2)



Imagen: Jeffery Scott

26 marzo 2011

Penumbrae






Se está bien aquí arriba. Caliente. Sola, a salvo de las miradas curiosas, de los rostros ajenos y tristes de los unos, de las sonrisas fingidas y circunspectas de los otros, ¡ya sé yo qué poco les gusta ver la cicatriz que me cruza el rostro! un rostro que nunca fue vulgar, o eso decías tú. ¡Qué raro! es ahora que ya no estás, cuando he empezado a creer en tus palabras.

Tras mi atalaya enrejada acaricio mi mejilla rota, sin temor a las preguntas veladas de los ángeles sombríos que esconden corbatas tras sus batas blancas. Ratpunzel que peina una y otra vez el sendero que dejó tu paso. Les miro. Allá abajo, en una inmensa mancha gris de cemento, las hormigas trazan un plan ya previsto. Las batas blancas primero. Detrás, torpes, desaliñadas, las sayas verdes como yo. Observo los absurdos caminos que forman mientras repaso la última huella que dejó tu mano antes de partir. Mis dedos sucios. Mis uñas rotas.

Me gusta hacerlo. Es vivirte otra vez.

Aquí arriba se está bien. Caliente.

Sola.

Una joven mira hacia mi ventana mientras me señala con su dedo tembloroso y agarrotado. Ahora el insecto soy yo. No quiero escuchar lo que dice. Una pequeña mosca atrapada tras una celosía de metal, eso soy ahora. Puedo oír como grita con sus ojos de loca, un cuerpo deforme, la boca distorsionada. El chillido agudo de las zorras en celo.

-!Aquélla, aquélla mató a su hombre¡-, está diciendo.

¿Qué sabrán ellos, amor?,

¿qué sabrán ellos?


Sin saber por qué, yo también estoy gritando.




Imagen: Siro Antón

19 marzo 2011

Estación Termini






Y, al fin,
aquí estoy,
impasible,
peregrina inmóvil en una escalera de caracol,
piedra blanca,
mármol frío,
estación Termini de mis pies colgando,
en la cabeza un viejo gorro de papel,
y en las manos
cansadas,
desnudas,
abiertas aún las llagas,
el triunfo de todas mis derrotas.



Imagen: Siro Antón

12 marzo 2011

Credo







Creo en Ti,
deshonesto,
cobarde siempre embozado,
mirón de las vidas ajenas,
que te proteges en la prudencia del hombre bueno,
que te enmascaras tras sus silencios.

Creo en Ti porque existes
fabulando,
enredando,
manipulando las palabras que confunden a los confiados
que se confían a tus suertes.

Creo en Ti,
Todopoderoso malvado,
porque Tuyo es el cielo y la tierra
y todo lo humano.

Maldito seas.




Imagen: zw6